
Esperar que nuestros hijos de 2 a 5 años de edad expresen sus emociones como adultos, (contenidos, sin ruido y entendiendo lo que les ocurre) esperando que a esa corta edad, reflexionen sobre su comportamiento y concluyan que lo que acaban de hacer es una mal llamada “pataleta” ofrezcan disculpas y no lo vuelvan a hacer es una tarea además de desgastante, muy difícil.
Si tu hijo tiene esa edad, sabes bien que la cosa no va por ahí, nuestros niños están en un momento de su vida donde así como deben crecer en estatura y peso, también deben avanzar en el reconocimiento de sus emociones y así como para que crezcan en buen estado nutricional debes alimentarlos de forma diaria y óptima, para que reconozcan sus emociones y sepan gestionarlas adecuadamente requieren tu guía y acompañamiento, diario y óptimo.
Con nutrición emocional me refiero al proceso en el que los padres acompañan a sus hijos y les permiten por medio del amor, paciencia y firmeza, la expresión de sus emociones, brindando la guía que los niños requieren para comprender lo que sienten y hacerlo parte de sus vidas.
Nutrir emocionalmente a nuestros hijos, sugiere brindarles herramientas sólidas para gestionar sus emociones por medio de la comprensión y la firmeza, es decir, permitirles entender que lo que sienten puede ser alegría, tristeza, rabia o frustración y posteriormente dejarles claro que es normal y esta muy bien sentirse así, sólo que debemos actuar frente a ello de acuerdo al momento y lugar en el cual estamos y para ellos utilizamos un diálogo firme y claro.
Tal como el momento de dar los alimentos a nuestros hijos es fundamental para su bienestar, el momento de fortalecer la comunicación con ellos es necesario para que nuestros hijos logren reconocer que sus emociones hacen parte de sus vidas y que así como todos los días debemos tomar nuestros alimentos, todos los días debemos aceptar y comprender nuestras emociones.
Nuestra labor está en garantizar la seguridad alimentaria de nuestros hijos así como garantizar su seguridad emocional, y esto se da por medio del acompañamiento constante y la guía que los padres y/o cuidadores debemos ejercer con nuestros hijos.
Actualmente identificamos con mucha preocupación que los padres no gozan de paciencia para abordar las emociones de sus hijos y de forma lamentable intentan “controlar” las emociones (como si ello fuera posible) a través del castigo físico y el maltrato verbal, cada vez la escena en el centro comercial del niño tirado en el suelo “pataleando” y la madre y/o padre muy estresado y enfocado en el “que dirán” es más frecuente y constituye una de las principales causas de pérdida de paciencia por parte de los padres que conlleva a jalonear, pegar o gritar a los niños.
Entonces un evento donde requerimos de amor, paciencia y firmeza para orientar nuestros hijos, se vuelve una problemática donde no solo estamos involucrados los padre e hijos, sino también el innecesario “que dirán”.
Te invito a reflexionar sobre esto identificando que cuando los padres no tenemos adecuados estilos de vida y nos alimentamos de manera inadecuada y no brindamos a nuestro cuerpo los nutrientes esenciales para un óptimo rendimiento, pues lo más lógico es que no brindemos a nuestros hijos esos nutrientes, pues hacerlo no hace parte de nuestro estilo de vida.
Lo mismo ocurre con la nutrición emocional, si no reconocemos nuestras propias emociones como adultos, si no hemos aprendido a aceptarlas y gestionarlas, es muy difícil que logremos transmitir a nuestros hijos esa guia y ese acompañamiento que requieren, es aquí donde una “pataleta” se vuelve la mejor forma para identificar que el bloqueo no está en el niño, sino en el adulto.
Pero tranquilo... no te sientas mal si no sabes gestionar tus emociones, en realidad nadie nos ha enseñado cómo hacerlo, es más, hasta hace muy poco ponemos nuestras emociones en un primer plano y entendemos que hacen parte fundamental de nuestra humanidad, históricamente las mujeres hemos tenido que reprimir nuestras emociones “porque nos han catalogado como “histéricas, lloronas o dramáticas” y a los hombres les han cercenado las emociones educándolos erróneamente en él “los hombres no lloran”
Entonces esto es un aprendizaje conjunto y continuo, solo que si ya eres consciente de ello, es fundamental que empieces a generar los cambios que requieras para guiar y acompañar primero tus emociones y luego las de tus hijos, esta es una muy buena estrategias para empezar a disminuir eventos de maltrato que se puedan suscitar por esa falta de paciencia a la hora de comprender y aceptar las emociones de nuestros pequeños.
"Ten en cuenta que reconocer tus emociones y aprender a gestionarlas, no hará que de inmediato situaciones como las del centro comercial, en la cual el niño expresa sus emociones de manera inadecuada, no vayan a ocurrir, (pues los niños están aprendiendo a reconocer sus emociones y como todo es un proceso) sin embargo ya como padres contamos con herramientas para abordarlo y darle un manejo adecuado que incluya amor, paciencia y firmeza".
Así que te brindo cuatro estrategias básicas para que logres fortalecer tu nutrición emocional como padre/madre y/o cuidador y te sea más fácil abordar las necesidades emocionales de tus hijos, aportando esa guía y acompañamiento que ellos necesitan, pero garantizando que el primero en gestionar las emociones seas tu:
1- Reconoce tus emociones: para que tus hijos están mejor, y para que tengas esa paciencia necesaria para guiarlos en el reconocimiento de sus emociones deberás empezar por ti, ¿como estan tus emociones?, ¿sabes tu gestionarlas?, ¿qué te pasa cuando sientes alegría, tristeza o frustración?, ¿haces “pataletas” castigandoté o golpeandote? (como hacen muchos padres con sus hijos) o sabes aceptar lo que sientes buscando en ti mismo la mejor forma de aceptar y avanzar.
2- Alimenta tus emociones constantemente: las emociones están vivas dentro de cada ser humano, y como todo lo vivo debemos aceptarlo cuidarlo y orientarlo, así que reconocer nuestros momentos de alegría, tristeza, frustración, entenderlos, reconocerlos, aceptarlos y adaptarlos a nuestra vida con consciencia en el proceso, será sin duda un primer paso para que logremos nutrir emocionalmente a nuestros hijos.
3- Buscar apoyo profesional: dado que el reconocimiento de nuestras emociones no es algo que nos enseñen, es complejo de asimilar para muchos, pero es fundamental para nuestro bienestar integral, sugiero siempre la búsqueda de apoyo psicológico y permitir que el profesional acompañe el encuentro de herramientas necesaria para reconocer las emociones y lograr esa gestión necesaria, este será el segundo paso para aprender de las misma e impactar a tus hijos de forma positiva.
Recuerda que para garantizar la nutrición emocional a nuestros hijos, primero debemos gozar de esa nutrición nosotros como padres, requerimos mayor atención y aprendizaje frente a nuestras emociones y a como ellas impactan nuestro día a día, para lograr brindar acompañamiento y guía, aceptarlo es la mejor forma de darle prioridad disminuyendo los riesgos de perder la paciencia con las emociones de nuestros hijos.
Tatiana Lasso
Psicóloga - Especialista en Pedagogía y Desarrollo Humano.