
Aún existe mucho desconocimiento frente al proceso de lactancia y lo que significa para el ser humano acceder a este superalimento que evoluciona para brindar a nuestros hijos los nutrientes necesarios de acuerdo a sus necesidades particulares y su proceso de desarrollo.
Todavía hay gran desinformación sobre el proceso de lactancia y la necesidad de que esta no tenga una fecha límite o caduque, aún muchas madres por desconocimiento se deshacen del calostro* pensando que es leche “mala”, o creen que después de los seis meses máximo el año de edad ya es hora de destetar porque el niño está grande, aún hay muchas madres que refieren “no me salio leche” “el niño no se agarro bien de la teta”, “estoy cansada de lactar” entre otras.
En este artículo te comparto mi visión frente al proceso de lactancia basado en mi experiencia y conocimiento frente al tema, está encaminado a reconocer las bondades de nuestro “alimento sagrado” y la necesidad de derribar algunos mitos que surgen alrededor de este maravilloso proceso, esta información pretende reconocerte, empoderarte y manifestar que la lactancia afianza nuestro sentido de ser madres.
Cuando me refiero a “alimento sagrado” es porque la teta nutre a nivel de proteínas, minerales, calorías entre otros nutrientes esenciales, pero además la teta nutre emocionalmente, da cercanía, seguridad, la unión, protección, estos son tan importante como los demás nutrientes y construye no sólo una relación más segura, sino que aporta de forma maravillosa al fortalecimiento integral de nuestros hijos.
Respetando de antemano cualquier opinión, considero fundamental reconocer en la leche materna el “alimento sagrado” del ser humano y lo idealizo, honro y respeto por lo que significa para el bienestar y desarrollo de nuestra especie, es muy bajo el porcentaje de mujeres que tiene diagnósticos como hipogalactia, que es una producción insuficiente de leche materna, en ese caso se requiere complementar con leche de formula, pero no se recomienda dejar de lactar. (existen otras condiciones, estas siempre deben estar diagnosticadas por un especialista)
Sin embargo y pese a que la mayoría de mujeres estamos en la capacidad de hacerlo, hay una baja tasa de mujeres lactantes en Colombia, por cada tres niños que nacen solo uno es lactado*, es posible que veamos la lactancia sólo como un asunto de la mujer, cuando en realidad deberíamos verla como un proceso fundamental para los niños, si lactamos es para ellos, así que deberíamos concentrarnos en que este proceso les pertenece tanto como a nosotras, pero existen infinidad de mujeres que finalizan su proceso de lactancia (incluso antes de los seis meses de edad de sus hijos) por razones estéticas, por el temible “que dirán”, o influenciadas por terceros sintiendo que “ya está grande”, “se ve raro”, “la leche ya no le hace nada” “la leche se vuelve agua” entre otros mitos y leyendas.
Lactar es un proceso que le pertenece tanto al niño como a su madre, (pero si se tratara de dar prioridad, diría que le pertenece más al niño, pues finalmente es su fuente primaria de alimento), por lo tanto ambos deben gozar de apoyo, desde el padre como la familia extensa (abuelos, tíos, primos entre otros), pero también las instituciones educativas, las empresas, las entidades del estado y la sociedad misma, deben aportar soporte emocional y mucho respeto a la mujer lactante para que provea a su hijo el “alimento sagrado”
Lactar no es fácil, requiere de paciencia, apoyo, afecto, tenacidad, perseverancia, llanto, hidratación y mucho amor, realmente es un acto de amor por nuestros hijos, pero es tan maravilloso que lactar te permite reflexionar sobre tus propias capacidades, si logras lactar siendo ya bastante doloroso y difícil, así como lograste concebir, gestar y parir, seguro lograras todo cuanto te propongas, encontrando tu verdadero propósito y permitiéndole al mundo conocerlo a través de tu poder.
Si una madre no lacta o no lacto, no la hace menos poderosa, el solo hecho de ser madre nos fortalece y prolonga nuestra vida, pero para las nuevas madres la invitación es sin duda a educarse frente a la lactancia y a poner su misión de madres protectoras al servicio de este “alimento sagrado” que inmuniza a nuestros hijos y bendice el vínculo nuestro vínculo.
El milagro de ser mamíferas y poder alimentar nuestras crías es un acto natural de amor profundo, incondicional y no debe tener una fecha límite, sin embargo vivimos en tiempos donde las mujeres asumimos roles en la sociedad en los que en ocasiones se prioriza entre otras la productividad económica y la lactancia queda relegada a un segundo plano, te invito a que no permitas esto, nada debe impedirte lactar y la sociedad lo debe entender.
Lactar exclusivamente hasta los seis meses de edad de nuestros hijos es fundamental, sin embargo continuar lactando es también es una necesidad, pues nuestros pequeños requieren su alimento, considérate una superheroína por continuar haciéndolo y superar las barreras que nos atan a un pasado donde lactar era algo “raro” estás inmunizando a tu hijo y fortaleciendo tu vínculo afectivo, hazlo, estás garantizando el mejoramiento de nuestra especie humana, nuestra próxima generación será sin duda más saludable, rompe mitos y barreras, lacta sin temor, LACTA!
No permitamos que la sociedad sea la que determine hasta cuando se lacta, con su visión de que “ya el niño está muy grande” por tener dos o tres años y aún continuar lactando, “se ve feo” dicen muchos que están en desacuerdo con la lactancia posterior a los dos años de edad, (generalmente llamada lactancia prolongada)
No es raro ver que muchas mujeres se revelan a esa sociedad inconsciente y cubren su rostro en vez de cubrir su teta, cuando les dicen que no lacte en público, como si el hecho hacerlo se constituye en un acto, obsceno, negativo, malo, dañado o tuviera que ver con una necesidad de exhibir tus senos (o de provocar sexualmente a alguien) y no de alimentar a nuestros hijos por el hecho natural de que tienen hambre.
Pedir a una mujer que se cubra cuando lacta es un acto desafiante, represor, dañino y doble moralista, pues cuando vemos mujeres modelando bikinis donde están expuestos sus senos, no genera el estupor que produce ver un niño lactar.
En mi concepto se ha otorgado un sentido sexual a la lactancia y ello ha generado el rechazo sin sentido que vivimos las mujeres lactantes, los senos están en nuestro cuerpo con el objetivo de alimentar, no son un objeto sexual, tenlo claro!
Este artículo es una invitación a la rebeldía, al empoderamiento femenino frente a la necesidad de garantizar el respeto social por la alimentación de nuestros hijos, lactar es un acto de amor profundo, la sociedad no debe tener nada negativo que decir, por el contrario si vemos a una mamá lactando en un parque, restaurante o cualquier parte, debemos felicitarla, abrigarla con una buena sonrisa y apoyar desde la aceptación y respeto por ese acto milagroso, sagrado, amoroso y único de alimentar a sus hijos.
Los padres de hoy gozamos de mayor consciencia, somos una generación de padres caracterizados por la necesidad constante de ser nuestra mejor versión para que nuestros hijos gocen de mayores garantías y que trascienda nuestro conocimiento frente a su desarrollo, esto sin duda va a traducir en protección y cuidado constante, por eso el llamado urgente es a naturalizar la lactancia materna y no obstaculizar por el “qué dirán” un proceso natural, hermoso y sagrado.
¡Que nadie defina hasta cuando lactas, que nadie determine el lugar donde lo haces, si tu hijo tiene hambre o deseos de tomar su “teta” en el parque, restaurante o donde sea siéntete libre de hacerlo, tus senos están diseñados para hacerlo y están ahí para alimentar!.
Si tu hijo tiene dos años o más y los dos desean continuar con la lactancia, no te sientas cohibida de continuar haciéndolo, lactar es una decisión de los dos, sin embargo debes saber que si es una decisión dejar de lactar, debes educarte para implementar un “destete respetuoso”.
Destetar respetuosamente es un proceso donde el niño no va a sentir que pierde su teta, pues será algo conjunto, conciliado y consciente, no es ponerte ají en la teta o pintarla carbón, (no, eso es irrespetar al niño quien solo sabe que necesita su teta), desteta con respeto, o mejor no destetes! Mi recomendación es no hacerlo pues el niño solo llegará al momento de dejar la teta, agradecer y aceptar que iniciara una nueva etapa, pero si debes hacerlo hazlo con respeto y consideración por tu hijo, pues hay un vínculo afectivo con la teta y es necesario para Él/Ella procesar el final de esa relación.
Mi recomendación es obviar por completo la crítica, si estas lactando a tu hijo un poco mas grande debes tener claro que estas inmunizando a tu hijo con tu “alimento sagrado”, generando mayores defensas que le permitan una vida más saludable, así como mejorando ese vínculo lleno de apego y amor, lo que digan no debería ser tan importante como para dejar de proteger a tu hijo por medio de tu leche!
Ten en cuenta que lactar es difícil pero fuimos capaces de concebir, gestar y parir, con todo y lo que ello significó, sigue tu camino de milagros inmunizando y protegiendo a tu cría por medio de su sagrado alimento la teta!
Mujer maravilla, no permitas que se apague tu luz por nada, vence tu miedo, eres capaz de alimentar y proveer protección a tus hijos por medio de tu súper poder, tu teta… das vida y la alimentas esa vida, eres poderosa!
Te recomiendo un curso hermoso respaldado por el Gobierno de Colombia y el Ministerio de Tecnologías y Comunicaciones, y dictado por especialistas en estrategia IAMII de la Universidad Nacional de Colombia. Apoya a las madres lactantes y a sus bebes para lograr la lactancia exclusiva y a libre demanda hasta los 6 meses de vida del bebé.
Este curso te puede brindar herramientas para hacer de la teta un alimento sagrado!!!
Ingresa al siguiente link y anímate a aprende mucho más https://go.hotmart.com/X38172434B

Referencias
*Calostro: el líquido precursor de la leche materna. Es segregado por las glándulas mamarias durante el embarazo y los días inmediatamente posteriores al parto, y proporciona al bebé todo lo que necesita en esos primeros días de vida.
*Los principales componentes de la leche son: agua, proteínas, hidratos de carbono, grasas, minerales y vitaminas. También contiene elementos traza, hormonas y enzimas. La leche materna contiene un 88% de agua y su osmolaridad semejante al plasma, permite al niño mantener un perfecto equilibrio electrolítico