Tres pasos para permitir el movimiento libre y autónomo en nuestros hijos.


Crecimiento autónomo, libre y respetuoso.

Como padres de hoy estamos acostumbrados a la velocidad del mundo globalizado, si tenemos una duda, pregunta o que dar una opinión, rápidamente lo hacemos utilizando el “internet” sin embargo en temas relacionados con el proceso de desarrollo de nuestros hijos, las cosas son diferentes y sin duda tenemos que disminuir la velocidad y comprender que todo lo que pasa con el ser humano es siempre un <proceso> y como todos se caracterizan por seguir unos pasos que marcan un ritmo.

Tener hijos es la experiencia más maravillosa de nuestra vida y nos sentimos orgullosos de los avances de nuestros bebés frente a su crecimiento, pero también es un momento en el que sale ese “padre/madre competidor” que todos tenemos dentro y cuando hablamos de nuestros hijos el discurso se centra en resaltar sus logros, mi hijo “ya hablo” “ya camino” “ya come solo” “ya me dice mamá/papá”.

En ocasiones cuando vemos niños de la misma edad de nuestros hijos y tienen avances que los nuestros no han tenido, nos sentimos “extraños” y viene la pregunta ¿porque mi hijo no hace eso?, ¿tendrá algo?, ¿lo llevo al medico?, es una constante preocupación, (seamos honestos).

Aplaudo si eres un papá/mamá preocupado por el bienestar de tu hijo, pero es fundamental que tengas claro que debemos vivir, permitir y disfrutar el proceso de crecimiento y desarrollo, entendiendo que nuestros niños son tan individuales y tan unicos que su ritmo es solo suyo.

No es raro que el niño tenga tan solo cuatro o cinco meses y ya lo estemos sentando, o que apenas esté mostrando tono muscular en sus piernas y ya lo estemos impulsando para “estimular que gatee o que camine”, o tal vez que no haya cumplido el año de edad y ya estemos ubicándolo en la bacinilla, pato o mica, esperando que controle sus esfínteres, mi pregunta es... ¿cual es el afán?.

Para garantizar que el desarrollo de tu hijo sea adecuado no hay nada mejor que permitir libertad y autonomía en el crecimiento, rodear el espacio de seguridad para que el niño se reconozca en él y de acuerdo a su madurez y fisiología* avance en el encuentro con la necesidad de voltearse, de gatear y buscar sus juguetes, de sostenerse, de ponerse de pie, dar pasos y caminar.

Conocer y respetar la fisiología de nuestros hijos es fundamental para permitirles un desarrollo óptimo, “sobre estimular” el crecimiento traerá consecuencias negativas para su proceso y de verdad no es necesario.

Esto nos lo enseña de forma muy práctica el enfoque “crianza fisiológica”* que ha sido acuñado en Latinoamérica por la Argentina Melina Bronfman quien de manera incansable nos recuerda la necesidad de atender las experiencias de nuestros hijos desde su propio ritmo, permitir la armonía de su crecimiento tal y como su madurez fisiológica lo propone.

Se debe tener en cuenta que el hecho de voltearse, sentarse, caminar, controlar esfínteres, comer solo, entre otras, no son actividades que se enseñen a los niños, sino que son parte de su proceso de desarrollo y se realizan cuando los niños cuentan con los elementos de madurez mental, tono muscular y ambiente adecuado para lograrlo, implementar el movimiento libre desde que nacen es una opción (para mi fundamental) que respeta el ritmo de crecimiento de cada niño.

Permitir el movimiento libre a nuestros hijos posibilita el identificar con mayor cuidado si existe algún inconveniente en su crecimiento, pues lograrás observar alguna alerta de manera más clara, también te permitirá disminuir ciertos momentos de ansiedad (o frustración) que como padre/madre puedes sentir, pues conoces el desarrollo de tus hijos y reconoces su proceso individual e independiente, así que sin duda estarás alerta al mismo.

La propuesta para los padres es “dejar el afán” confiar en el desarrollo de sus hijos y permitir espacios adecuados y pensados para su bienestar integral, no forzar, obligar o presionar al niño/a para que tenga tal o cual comportamiento, diferenciar nuestras necesidades como padres, de las de nuestros hijos, (puede ser que quieras que él/ella camine ya, pero si aún no es su momento deberás respetar su fisiología) es clave para que nuestros pequeños avancen como seres autónomos, independientes y libres en cuanto a su crecimiento y desarrollo.

Si deseas poner como prioridad la fisiología de tus hijos y permitir el movimiento libre, así como un crecimiento autónomo y respetuoso, te recomiendo tres claves para implementar en tu hogar:

-Genera espacios seguros: generalmente se recomienda el suelo, poner juguetes básicos y que el niño centre la atención en ellos, para que busque alcanzarlos, no forzar ni presionar, solo acompañar y guiar con tus palabras, siempre debes estar a su lado.

-Evita el calzado para tu hijo: es necesario el contacto de los pies con el suelo, así como tenemos nuestras manos descubiertas, en el proceso de adaptación al entorno es necesario que los pies también gocen de libertad.

-No compitas con nadie: tu bebé es único e irrepetible, siempre valora cada logro y permite que continúe su proceso, con autonomía, libertad y respeto.

El desarrollo de nuestros hijos propone desafíos maravillosos y la mejor forma de afrontarlos es interesarse por conocer mucho más sobre el mismo, así que te recomiendo siempre investigar, indagar y estudiar sobre el tema, para que emplees técnicas de crianza y cuidado que se adapten a tu estilo de vida y que beneficien en todos los aspectos a tus hijos.



Referencias

*La fisiología es la ciencia que estudia las funciones de los seres vivos, la anatomía.

*La crianza fisiológica no es nada más y nada menos que dejar a nuestros hijos desarrollarse de forma libre, natural y a su debido ritmo, sin intervenciones innecesarias que, en realidad, pueden terminar perjudicándolos. Dado que las experiencias en la infancia tienen repercusiones de por vida en las personas, es sumamente importante estar al tanto de la fisiología del desarrollo.

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Mi proposito, aportar información de valor educativo para disminuir por medio del dialogo colectivo en temas de familia, el aumento exponencial de la violencia social.

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